9/10/2015

Fracaso

Siete veces dijo el lobo al cordero, ¡Ten cuidado!
A la octava vez lo devoró.

Qué fue lo que me hizo querer
todo lo que quiere mi corazón.

O qué me hizo creer que yo podría
separar agua del agua,

lo que no se puede separar
y tan sólo en el cielo

se convierte en aire.
Mientras tanto

tan sólo el corazón sigue ahí, deseoso
como siempre,

sin haber atrapado lo que deseaba
en su anzuelo.

Natan Zach

No hay comentarios: