6/29/2015

A sí mismo

Ahora descansarás por siempre,
mi cansado corazón. Murió el postrer engaño
que eterno yo creí. Murió. Bien siento
en nosotros de los amados engaños
no sólo la esperanza sino el deseo extinto.
Reposa para siempre. Bastante
has palpitado. No valen cosa alguna
tus impulsos, ni es digna de suspiros
la tierra. Amargura y hastío
es la vida, no otra cosa; y fango es el mundo.
Tranquilízate. Desespera
por última vez. El hado a los humanos
sólo les dio el morir. Despréciate ya a ti
y a la naturaleza, y el indigno
poder que, oculto, impera sobre el mal común,
y la infinita vanidad de todo.

Giacomo Leopardi.

Fragmento de "A su dama"

Ya no tengo esperanza
de contemplarte viva,
si ya no fuese que, solo y desnudo,
por otra vía y hacia extraña estancia
vaya mi espíritu. Y con el nuevo
comienzo de mi día oscuro, incierto,
te supuse de paso en esta tierra.
Pero nada existe en este suelo
que a ti se te asemeje, y si lo hubiese
y en el rostro, los actos, las palabras
te igualase, sería menos bello.

Giacomo Leopardi

Sin mostrar

Sin mostrar su color,
lo que va cambiando
en este mundo,
ahora sé que es la flor
del corazón de la gente.

Komachi

En la realidad

En la realidad
sé que debe ser así,
pero qué tristeza
cuando hasta en sueños
me sigues evitando.

Ono no Komachi (s.IX)

Respuesta

La oscuridad
de mi esperanza
me tiene confundido.

Narihira

Poema del concurso de poemas de la Emperatriz en el reino de Kanpyo

En Suminoe
a la orilla llegan las olas
pero de noche
por el camino del sueño
¿por qué no llegas tú?

Fujiwara no Toshiyuki (s. IX)

Noche tras noche

Noche tras noche,
no encuentro la manera
de disponer de mi almohada.
¿Cómo será que dormí
la noche en que te vi en sueños?

Autor desconocido. 

Compuesto una noche cuando volvía después de despedirse, al oír el canto del grillo

Grillo, no cantes
con tanto dolor:
si es larga tu pena
como la noche de otoño
mayor es la mía.

Fujiwara no Tadafusa (s.X)

Compuesto al ver flores en el palacio de Nagisa

Si en este mundo
no existieran las flores
de cerezo,
tendría la primavera
el corazón más tranquilo.

Ariwara no Narihira (s. IX)

De "Cambio de piel en Estambul"

Tiempos y lugares obedecen a un orden oculto:
tan sólo tú te vacías. 
A todas horas, contigo o sin ti, Estambul se desborda. 
Aferrado al pasado, eres una piel seca
que ya no siente como la serpiente,
se renueva tu alma, llena hasta los bordes.
Se desborda contigo. O sin ti. 

Shlomo Avayou

Quiero cruzar un río

No me apartéis de la luz tenue.
Con mi propia piel espero palpar el cuidado,
el amor que es fuente que mana.

Respirar libertad en una inspirada acción:
quiero cruzar un río. La angustia
me arrastra al torbellino. No me dejéis
naufragar maniatado, enmudecido.

Nudo de nervios, cuerpo y alma
agobiados yo y mis íntimos alacranes,
yo nido de ofidios.

Un alma culpable sacrifica mi cuerpo.
Mirad cómo va cortejando a su agonía,
besando el azote como el perro atado
que ama a su torturador, a su amo.

Shlomo Avayou

Soneto XIII

Dirige a Dios pues tus alas mortales,
que nadie en vano por él entristece. 

Donato Bramante

Soneto VIII

Aquel que en sus fuerzas confía tanto
que vencer crea a Amor, Muerte o Fortuna,
harto se engaña, pues yo mismo en una
de ellas he hallado el sempiterno llanto,
que oyendo mi alarde Amor entretanto,
pues vencerme no podía arte alguna,
viendo su arma que de mi sangre ayuna,
por vil, indignado, clavó su espanto.
Y murmurando a tierra descendía:
"Si el corazón crees duro cual diamante,
yo haré tu sangre
para siempre mía".
Luego acudió con tal gentil semblante,
que la mirada apresaba y vencía,
volvió al cielo, y yo troqué en amante.

Donato Bramante