4/10/2015

De "En el sendero de las pesadillas"

Tú me dices que este fuego
no quema, que pasas
entre las llamas de mi noche y no te dañas.

"La voz de este llanto", dices,
"no escucho. Tu sueño es mudo.
Tú sueñas y yo estoy velando".

Leah Goldberg

De "Heridas de amor"

Y un saberse impotentes: no pasaremos,
no nos encontraremos sobre el puente de la bendición.
Sólo tu mano fue como un rayo de luz
tendida hacia mí en la oscuridad.

Leah Goldberg

De "Mariposa negra"

Mis seres queridos tuvieron la bondad de entrar en mi sueño
en una casa deshabitada
en la que penetré después de ahogarme.

Zelda Shneerson.

De "Renuncié a mi dulzura"

El corazón ronda por su camino umbrío
y regresa a Dios.

Zelda Shneerson

De "Toda la noche lloré"

Toda la noche pensé:
muchas criaturas viven
en mi pecho doliente
y otras historias,
tengo que prender velas
y contemplarlas
antes de dormir la muerte.

Zelda Shneerson.

De "En la última encarnación"

Hubiera querido recortar las angustias
un círculo de silencio
en el que se reflejara la pureza
del cielo.
Y yo habría sido como un pájaro.

Zelda Shneerson

"No me alejes de ti"

Es difícil para un corazón desesperado
cuando llegan
la noche
y las palabras.

Zelda Shneerson

De "Tú me guardas silencio"

"Para todo te imploraba,
luz-
pues temía
en la oscuridad no distinguir
entre agua viva
y cisternas rotas"

Zelda Shneerson

De "No te alejes"

También mi alma está a leguas de distancia
del yo del que llora. Es ley ineludible.

Zelda Shneerson.

De "Pasa la amargura de la muerte"

Pasa la amargura de la muerte
cuando el alma se separa
temblando
de las esperanzas terrenales.

Zelda Shneerson.

De "Como retoño de los valles"

Si tu alma es noble
como retoño de los valles
llegarás al corazón de las cosas
acortando el camino
llegarás al corazón de las cosas.

Zelda Shneerson

De "El hombre cuyo corazón es una flor dulce"

No desprecies al caminante,
pues olvidó
que para apretar contra el corazón
una soledad balbuciente,
y para acariciar su aflicción
en la inmortalidad del alma,
solamente Dios tiene tiempo.

Zelda Shneerson

De "Aquella noche"

Aquella noche,
sentada sola en el patio
silencioso
observando las estrellas-
decidí en mi corazón,
fue casi un voto-
consagrar noche tras noche un momento,
un corto y único momento,
a esta belleza luminosa.

Zelda Shneerson

De "La habitación iluminada de mi madre"

Cuando muera -
Dios descoserá mi tejido
hilo a hilo,
y arrojará mis colores al mar,
a los depósitos del abismo.
Y quizás los transforme en flor, quizás en mariposa
de color nocturno tierno, de color nocturno vivo.

Zelda Shneerson