2/11/2014

¡No hay nada más triste que el último adiós!



Si dos con el alma se amaron en vida
y al fin se separan en vida los dos.
¿Sabéis que es tan grande la pena sentida
que nada hay más triste que el último adiós?

En esa palabra que breve murmuran,
en ese gemido que exhalan los dos,
ni verse prometen, ni amarse se juran,
que en esa palabra se dicen ¡adiós!

Al fin ha llegado la muerte en la vida,
y al fin para entrambos morimos los dos;
al fin ha llegado la  hora cumplida,
la hora más triste... el último ¡adiós!

Ya nunca en la vida, gentil compañero,
ya nunca volvemos a vernos los dos;
por eso es tan triste mi acento postrero,
que nada hay más triste que el último ¡adiós!

Carolina Coronado

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