5/16/2012

Solo puedo escribir de amor



Sólo puedo escribir de amor.
Salgo a la noche
respiro su aire tenso, sé que vivo.
Con su canto monódico me seducen los grillos.
Y es la noche sin ti lo que yo escribo.
En el verso me abstraigo.
y allí el amor es sangre y meteoro,
es la espada que hiere, es sal y madrugada.
Breve es y bello y mentiroso,
y eterno y falso y dulce y verdadero.
Y yo sólo sé hablar de la tormenta
que estalla entre tus besos.
Ebria y multicolor
en anodinas calles la ciudad multiplica
mil rostros pianos y una sola mueca,
y abre sus tristes puertas a la noche.
Todo está allí para que la palabra
aprese un llanto, un árbol, la monstruosa
soledad de sus calles vocingleras.
Y yo tan sólo escribo
de la tarde sin ti y de mi tristeza.

Piedad Bonnett

Canción



Nunca fue tan hermosa la mentira
como en tu boca, en medio
de pequeñas verdades banales
que eran todo
tu mundo que yo amaba,
mentira desprendida
sin afanes, cayendo
como lluvia
sobre la oscura tierra desolada.
Nunca tan dulce fue la mentirosa
palabra enamorada apenas dicha,
ni tan altos los sueños
ni tan fiero
el fuego esplendoroso que sembrara.
Nunca, tampoco,
tanto dolor se amotinó de golpe,
ni tan herida estuvo la esperanza.

Piedad Bonnett

De "Ahora que ya no soy más joven"



¿Qué haré con el confuso y turbio río que no encuentra su mar,
con tanto día y tanto aniversario, con tanta juventud a las espaldas,
si aún no he nacido, si aún hoy me cabe
un mundo entero en el costado izquierdo?
¿Qué hacer ahora que ya no soy más joven
si todavía no te he conocido?

Piedad Bonnett

Fragmento



¿A qué tumba has huido que no oyes
cómo te llama a voces mi silencio?

Piedad Bonnett

 

5/10/2012

Fragmento

Y para amarte, a mi manera,


iré hacia ti desde mi tiniebla.


Yehuda Amijai

5/09/2012

Soledad sin olvido



¡QUÉ PENA ésta de hoy!
Haberlo dicho todo,
volcando por completo
lo que pesaba tanto,
y ver luego que todo
se queda siempre dentro,
que las palabras fueron
espejos engañosos,
cristales habitados
por fantasmas sin vida;
que todo queda dentro 
con sus negras presencias,
insistentes, doliendo.


Manuel Altolaguirre

Canción del amor lejano



ELLA NO FUE, entre todas, la más bella,
pero me dio el amor más hondo y largo.
Otras me amaron más; y, sin embargo,
a ninguna la quise como a ella.

Acaso fue porque la amé de lejos,
como una estrella desde mi ventana...
Y la estrella que brilla más lejana
nos parece que tiene más reflejos.

 José Ángel Buesa

Elegía






NUNCA, COMO A tu lado, fui de piedra.

Y yo que me soñaba nube, agua,
aire sobre la hoja,
fuego de mil cambiantes llamaradas,
sólo supe yacer,
pesar, que es lo que sabe hacer la piedra
alrededor del cuello del ahogado.

Rosario Castellanos


Mientras tú existas

 

MIENTRAS TÚ existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz cualquiera...
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.
Ángel González

Te busco en la fuerza del futuro



SOLA YO, amor,
y vos quién sabe dónde;
tu recuerdo me mece como al maíz el viento
y te traigo en el tiempo,
recorro los caminos,
me río a carcajadas
y somos los dos juntos
otra vez,
junto al agua.
Y somos los dos juntos
otra vez,
bajo el cielo estrellado
en el monte,
de noche.
Yo, amor, he aprendido a coser con tu nombre,
voy juntando mis días, mis minutos, mis horas
con tu hilo de letras.
Me he vuelto alfarera
y he creado vasijas para guardar momentos.
Me he soltado en tormenta
y trueno y lloro de rabia por no tenerte cerca,
en viento me he cambiado,
en brisa, en agua fresca
y azoto, mojo, salto
buscándote en el tiempo
de un futuro que tiene
la fuerza de tu fuerza.

Gioconda Belli

Yo, la que te quiere



Yo soy tu indómita gacela,
el trueno que rompe la luz sobre tu pecho.
Yo soy el viento desatado en la montaña
y el fulgor concentrado del fuego del ocote.
Yo caliento tus noches
encendiendo volcanes en mis manos,
mojándote los ojos con el humo de mis cráteres.
Yo he llegado hasta vos vestida de lluvia y de recuerdo,
riendo la risa inmutable de los años.
Yo soy el inexplorado camino,
la claridad que rompe la tiniebla.
Yo pongo estrellas entre tu piel y la mía
y te recorro entero,
sendero tras sendero,
descalzando mi amor,
desnudando mi miedo.
Yo soy un nombre que canta y te enamora
desde el otro lado de la luna,
soy la prolongación de tu sonrisa y tu cuerpo.
Yo soy algo que crece,
algo que ríe y llora.
Yo,
la que te quiere.

Gioconda Belli


Sí, mejor que quede en el olvido su amargo recuerdo,
así la libertad me llamará de nuevo.
No anhelaré el fulgor de la hoguera del pasado
ni mendigando tenderé la mano.

Sí, mejor que mi alma sea del universo,
que ni un solo hombre, nadie la pueda dominar;
he fortalecido y firmado como antes mi pacto
con el cielo y el campo.

Raquel Bluvstein

Y a veces me parece, al declinar el día



Más de una vez, en el verano, al declinar el día,
a la luz apagada del ocaso,
me iba a ti y largos ratos
escuchaba la voz de tu cantar:
“Pequeña y pobre es mi morada
y en ella vivo solitario…”

Ese recuerdo brilla y vive en mí,
ese silencio, la ternura
 y la triste dulzura que tu cantar
sabía verter sobre el alma.
“Pequeña y pobre es mi morada
y en ella vivo solitario…”

Y a veces me parece, al declinar el día,
cuando domina en mí la melancolía de las sombras,
que aún como antes llega a mi oído
aquella candorosa melodía:
“Pequeña y pobre es mi morada
y en ella vivo solitario…”

Raquel Bluvstein

Jonatán



¿Tienes que morir, Jonatán? ¡Qué triste
es el sendero del hombre en este enfurecido mundo!
Todos tenemos que pagar con la vida
el poco de miel que hemos probado.

Raquel Bluvstein

5/07/2012

Apresaré

 
"Apresaré la mirada de tus ojos,
la apresaré y la encerraré en un poema" 
  Raquel Bluvstein
 
Admite la sentencia de tu invierno, corazón sumiso,
y sé como esas semillas
que al verano esperan
Raquel Bluvstein

Cerraré las puertas de mi corazón

 
"Cerraré las puertas de mi corazón,
tiraré la llave al mar -
para que no tema el corazón
tu encuentro, tu voz desde lejos.
Mis mañanas han sido grises,
mis tardes, suspiros,
y, de entre mis consuelos, uno:
que es mi mano la que lo ha hecho"
  Raquel Bluvstein