2/21/2012

En el largo éxodo te amo más




En el largo éxodo te amo más. Dentro de poco
 
cerrarás la ciudad. Yo no tengo corazón en tus manos ni

camino que me lleve. En el largo éxodo te amo más.

El granado de nuestro honor, después de tu pecho, ha perdido su savia. Leves son las palmeras,

las colinas, nuestras calles en el crepúsculo

y la tierra cuando se despide de su tierra. Leves son las palabras

y los cuentos sobre las escaleras de la noche. Pero mi corazón es pesado.

Déjalo allí, aullando en torno a tu casa y llorando los bellos días.

No tengo más patria que ella. Al partir te amo más.

Vacío el alma de las últimas palabras: te amo más.

Al partir, las mariposas guían nuestras almas. Al partir

nos acordamos de un botón de la camisa perdido y olvidamos

la corona de nuestros días. Recordamos el olor del sudor con perfume de melocotón y olvidamos

la danza de los caballos en la noche de bodas. Al partir

nos igualamos al pájaro, nos apiadamos de nuestros días y nos contentamos con poco.

Me basta de ti el puñal dorado que hacía danzar mi corazón moribundo.

Mátame lentamente y diré: te amo más de lo que

dije antes del gran éxodo. Te amo. Nada me causa dolor,

ni el aire ni el agua ni la albahaca en tu mañana ni

el lirio en tu tarde me causa dolor después de este éxodo.


Mahmud Darwish 

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