He estado esperándolo tanto.
Sólo yo caminé a su sombra.
Esta vez, la segunda en que he
acudido, ya no sueño con
la inmensidad. Con las manos a
la espalda, camino de
un extremo al otro, pensando-
¿cómo puede un hilo tan
fino mantener atada a una ciudad?
Lin Ling (1935-)
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