6/18/2010




Hace tanto tiempo que lo conozco, tanto tiempo que lo amo...

Ahora se ha ido no sé a dónde, pero lejos, en todo caso, de mi persona enamorada.

Como si la finalidad de su viaje fuera más un irse que un ir, un irse de mí, la que lo espera y lo esperaba aún lo esperaba cuando estaba él aquí, llenando con su presencia el amado lugar de su ausencia, obligándome a olvidar al ausente que yo amo...

He amado a solas tanto tiempo que su rostro me ocultaba su rostro y sus ojos sus ojos y su voz su voz.

He esperado tanto tiempo que viniera que cuando vino se fue...


Alejandra Pizarnik

1 comentario:

Txito dijo...

El viaje, sea cual sea su finalidad y su destino, duele. Y duele más cuando se desconoce el destino y transcurre el tiempo. Es necesario viajar con el Alma, hacer compañía y fuerza en la soledad.

Me gustó aquí, tus versos, todo.
Sigue así!
Un abrazo