3/20/2010

El amor




"La vida me da recelo

me espanta la indiferencia

la mano de la inclemencia

me ha echado este nudo ciego.

La fuerza me ha consumido

y me ha atormentado el alma

pa'mí lo que llaman calma

es vocablo sin sentido.

El sol reseca el barbecho

lo deja como la espina

me clava con negra inquina

si piso este duro lecho.

Camino por un momento

las calles a la sin rumbo

veo que estoy en el mundo

sin más que el alma en el cuerpo.

Miserias y alevosías

anudan mis pensamientos

entre las aguas y el viento

me pierdo en la lejanía.

No lloro yo por llorar

sino por hallar sosiego.

Mi llorar es como un ruego

que nadie quiere escuchar."


Violeta Parra

2 comentarios:

gonzalo dijo...

allí vamos los hombres combatiendo el cileo y dejando sin estrellas a la Violeta.

Joanimiko dijo...

Bonito verso, bonito poema. He estado esta noche visitando blogs y me encontré con el tuyo. Te voy a enviar un poema que hice a una persona que ame y que intento olvidar, pues cuando el corazón se llena hay que volver a vaciarlo para poder otra vez llenarlo con el amor que merezca ser amado, ya que el amor, es como un reloj de arena, una vez se llena y otra vez se vacía.

Ahí va el poema:

Poesía: Mí aireado pastel.

Mi deseo esta allá a los lejos,
Lejos en el espacio y lejos también en el tiempo,
Ahora que lo siento cercano,
Lo sigo teniendo lejos.
Es como el aire, lo respiro, lo vivo
Pero a su vez se que esta tan lejos y lo añoro.
¿Cuándo podré sentirte, cuando podré respirarte?
Me gustaría tener suficiente fuerza como no añorarte,
Vivir el día a día sin pensar en ti es un suplicio,
Recordar tus ojos, tu pelo, tu cara es un dulce vicio,
Pensar en cuando te cuidas, cuando te arreglas es ver como se
Hornea poco a poco el mejor dulce del mundo.
Pero no es un dulce cualquiera, es uno de exquisita textura,
Que solo los buenos comensales pueden saborear,
Solo los buenos corazones saben apreciar.
El deseo crece, ¿seré yo ese comensal? ¿Seré yo el afortunado en respirar?
Añoro, te deseo mi deseo. Deseo que tus deseos se fundan con el mío.
Mientras tanto sigo mirando dulces, seguiré respirando aire,
Seguiré mirando sin mirar, seguiré respirando sin respirar,
Hasta que un día, ese sueño se haga realidad.

Por José Antonio.

Un saludo.