Pero esta noche, una vez la haya dejado, sabe dónde irá: volverá a casa, atolondrado y derrengado, pero saboreará por lo menos en el cuerpo saciado la dulzura del sueño sobre el lecho desierto. Solamente -y ésta será su venganza- se imaginará que aquel cuerpo de mujer que hará suyo será, lujurioso y sin pudor alguno, el de ella.
Aquella noche Las caras se desvanecieron en torno nuestro Y todo desapareció Menos el brillo azul de Tus ojos y la llamada En aquel brillante azul Donde mi corazón Navegó cual barco Guiado por las olas.
Las olas nos condujeron A un mar sin playas, Sin límites Y sin resistencia A que las olas contaran La eterna historia de la vida Resumida En una mirada.
Y la tierra se inundó con El impulso de la marea, el viento y la lluvia.
Aquella noche Mi jardín se despertó Y los dedos del viento Arrancaron su cercado.
En mi jardín, la hierba, Las flores y los frutos se estremecieron Con la danza del viento y la lluvia.
Todo se desvaneció Aquella noche Menos el brillo azul de tus ojos Y la llamada En el brillante azul Donde mi corazón navegó Cual barco guiado por las olas.
"Ojalá hubiera atado tus ojos al día, a un mañana sediento de mi sangre. ¡Qué cielo incendiaron las estrellas al temblar! Se densó la oscuridad por el rocío de la lluvia".